Cómo analizar los conflictos: la tipología de conflictos como herramienta de mediación

06.08.2024

Desde el momento en el que nacemos se nos otorga un nombre, con ello la tarea de la construcción del mismo y su reputación que se creará a partir de actitudes, características y valores que el individuo posee, es así como en algo tan sencillo como la reputación del ser se dan las bases de lo que es el poder. Y de esta manera, a lo largo de la vida, desde la infancia hasta la adultez, se construye y se negocia el poder como una forma de intercambio social y de influencia.

El ejercicio del poder no es simplemente por el poder en sí mismo, sino que está motivado por la búsqueda de logros personales o grupales. Esta motivación de logro es fundamental para entender por qué las personas se esfuerzan en ejercer influencia y control sobre otros. El poder se fundamenta en bases específicas que permiten su ejercicio, afectando de manera significativa a la dimensión social. Las jerarquías y las relaciones de dominación son elementos centrales en la estructura social y en las dinámicas interpersonales y grupales.

Los conflictos de poder, por lo tanto, no solo reflejan luchas individuales por la influencia, sino que también afectan las relaciones colectivas dentro de la sociedad. Las personas tienden a maximizar sus ganancias o minimizar sus pérdidas en situaciones de interdependencia, lo cual puede llevar a dinámicas de cooperación o competencia según las circunstancias.

Asimismo, cada persona valora su propio sentido de valía basándose en cómo los demás los perciben o en qué tan bien pueden controlar las circunstancias para sentirse seguros. Es decir, la autoestima y percepción de nosotros mismos están influenciadas por la manera en que los otros nos ven y por nuestra capacidad para manejar las situaciones que enfrentamos.

Todos tenemos valores fundamentales que guían nuestras vidas. Estos pueden ser la búsqueda de la verdad, el éxito económico, el arte, la conexión con los demás, el poder o la espiritualidad. Estos valores influyen en cómo nos relacionamos con el mundo y con los demás, y en cómo buscamos y ejercemos el poder en nuestras vidas.

Finalmente, el conflicto en el poder es una parte fundamental y necesaria para que se ejerza influencia entre las personas, lo cual implica que las diferencias de opiniones o intereses son el punto de partida para cambiar relaciones o consolidarlas. Además, que cualquier intento de ejercer poder sobre otros provoca resistencia, lo que refleja una dinámica constante de lucha por el control. Es de esa manera que el conflicto surge porque los poderosos buscan mantener su control, mientras que los subordinados intentan preservar su independencia. Incluso en el reino animal, la dominancia se establece mediante la agresión para obtener acceso prioritario a recursos vitales.

Bibliografía

Lorente, J. R. (2004). Cómo analizar los conflictos: la tipología de conflictos como herramienta de mediación

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Maryuri Martínez- Universidad Pontificia Bolivariana
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